Que es Sindrome de estocolmo, mas que una historia, vivencias reales

El sindrome de Estocolmo, es mas que historias, son realidades construidas, que involucran tanto contextos, como ecosistemas complejos, ahora te contaremos de una vez por todas, los diferentes componentes de este sindrome.

En este sentido este post tratara el Síndrome de Estocolmo, las Características, Definiciones, y sobre todo abordaremos la dinámica entre Captor-cautivo.

Que es el sindrome de estocolmo
Sindrome de Estocolmo, mas que historias, vivencias humanas

Que es un síndrome

En las áreas de la salud, un síndrome ​ es un cuadro clínico o un conjunto sintomático que presenta alguna enfermedad con cierto significado y que por sus propias características posee cierta identidad; es decir, un grupo significativo de síntomas y signos, que concurren en tiempo y forma, y con variadas causas o etiología

síndrome de Estocolmo: Que es 

El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador.

En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía.

En estos casos es importante señalar que la víctima sigue siendo víctima, aun así puede verse inmersa en situaciones que van en contra de la norma, de tal forma que prevalece la voluntad del captor antes que la de ella.

Sindrome de Estocolmo segun el psicoanlisis 

Según la corriente psicoanalítica el síndrome de Estocolmo sería entonces una suerte de mecanismo de defensa inconsciente del secuestrado, que no puede responder la agresión de los secuestradores y que se defiende también de la posibilidad de sufrir un shock emocional.

Así, se produce una identificación con el agresor, un vínculo en el sentido de que el secuestrado empieza a tener sentimientos de identificación, de simpatía, de agrado por su secuestrador.

síndrome de Estocolmo: Porque se llama así

síndrome de Estocolmo: Porque se llama asíEl síndrome de Estocolmo es un término utilizado por primera vez en Suecia en 1973 por Nils Bejerot para describir un fenómeno paradójico de vinculación afectiva entre los rehenes y sus captores en el transcurso de un asalto a un banco en Estocolmo (Gordon, 2005).

A partir de este hecho, ha habido muchos intentos de interpretar, caracterizar y describir este término.

Las aportaciones internacionales son variadas, existiendo por un lado autores que lo cuestionan, considerándolo como una conducta no generalizada ni generalizable (Ballús, 2002) o quizá un mito (Namnyak et al., 2007).

Hasta autores que lo consideran como una valiosa aportación para la explicación de conductas y actitudes de víctimas hacia sus agresores (Jülich, 2005).

O incluso como un término que, como teoría, ayuda a dar sentido a hechos, alentar la investigación y predecir de alguna manera el comportamiento futuro, lo cual impactará también en el descubrimiento de formas de mejorar ciertas situaciones (Graham, Rawlings y Rigsby, 1994).

Si deseas ampliar a mayor profundidad esta revisión sistemática, lo puede encontrar aquí.

Síndrome de Estocolmo: Tres características

Síndrome de Estocolmo: Tres características

  1. La pérdida total del control que sufre el rehén durante un secuestro, es difícil de digerir. Se hace soportable en el momento en que la víctima se identifica con los motivos del autor del delito.
  2. Tanto la víctima como el autor del delito persiguen la meta de salir ilesos del incidente, por ello cooperan.
  3. Los rehenes tratan de protegerse, en el contexto de situaciones incontrolables, en donde tratan de cumplir los deseos de sus captores.

Síndrome de Estocolmo: Síntomas

El síndrome de Estocolmo se puede reconocer fundamentalmente por la aparición de tres síntomas, a los cuales se les debe presentar especial cuidado.

  1. Sentimientos benevolentes
  •  Estos van evolucionando en solidaridad, atracción y comprensión de la víctima hacia su captor.
  • La víctima pasa por fases diferentes. Primero se encuentra en una situación de desequilibrio. Percibe el peligro frente a su captor y siente angustia e inseguridad.
  • Desarrolla un mecanismo de defensa por instinto de supervivencia que le lleva a acercarse a él.
  • Solo tienen dos alternativas, o aceptar su situación o rebelarse contra ella, lo que puede tener consecuencias muy malas y no provocaría el desarrollo del Síndrome de Estocolmo.
  • Finalmente la víctima acabará empatizando con el captor sin tener una percepción suya como víctima del secuestro.
  1. El rehén justifica a su captor llegando a culpabilizar a otras personas o solidarizándose con su causa.
  1. Permanencia de esos sentimientos positivos hacia el captor incluso tras el fin del cautiverio.

Síndrome de Estocolmo: Condiciones necesarias

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Es importante resaltar que este trastorno no se desarrolla en el 100% de los secuestros. Para que una persona involucrada en un atraco con retención de rehenes padezca el Síndrome de Estocolmo tienen que darse las siguientes condiciones:

  • Tiene que estar retenido en contra de su voluntad.
  • La víctima tiene que encontrarse en un entorno reducido en el que solo tenga a su secuestrador como referente en caso de emergencia. Si los rehenes conforman un gran grupo de personas no va a desarrollarse este síndrome.
  • La acción de los secuestradores tiene que tener un claro fundamento ideológico que lo sustente, ya sea político, religioso o social. Cuanto más firme sea el discurso y la justificación de los actos delictivos, más influencia podrá tener en el rehén.
  • Debe existir un contacto directo entre el secuestrador y la víctima para que con el tiempo ésta pueda identificarse con él.
  • Si la víctima tiene otros referentes de control interno no va a desarrollar el trastorno. Tampoco se dará el caso si dispone de herramientas o conocimientos para afrontar el secuestro.
  • Es necesario que la acción del secuestrador no sea violenta, de lo contrario hay menos probabilidades de que padezca el Síndrome de Estocolmo.
  • Es imprescindible que en un primer momento la víctima perciba que su vida corre peligro para que más adelante se invierta la situación y crea que el secuestrador va a aportarle seguridad.

El Síndrome de Estocolmo Doméstico

Este Síndrome de Estocolmo Doméstico (SIES-D) se produce cuando mujeres maltratadas, humilladas y agredidas física y moralmente mantienen relaciones que tienen a perpetuar la violencia.

Estas mujeres son incapaces de denunciar a sus agresores, con los que siguen vivienda y tampoco se muestran decididas a abandonar una relación que se basa en la violencia de forma reiterada.

Síndrome de Estocolmo y la codependencia

Esto no para aquí, sino que, por increíble que parezca, muchas mujeres con historiales de agresión por su esposo, pareja o ex pareja, suelen tener una relación de vínculo afectivo todavía mayor con sus propios agresores.

Defendiendo las razones mezquinas que dan sus agresores (una agresión nunca tiene justificación) y retirando denuncias policiales o deteniendo procesos judiciales ya en marcha declarando a favor de sus agresores antes de que sean condenados.

El psicólogo Nils Bejerot, que fue el que puso nombre al Síndrome de Estocolmo piensa que es más común en personas que han sido víctimas de abusos o incluso violencia doméstica, generando en la mujer objeto de maltrato un lazo de tipo traumático que la une con el agresor mediante conductas resignadas.

Síndrome de Estocolmo en pareja

El abuso crea en la pareja una dinámica de dependencia debido al vínculo traumático que se producen en la alternancia de refuerzos y castigos.

Síndrome de Estocolmo en pareja

Las mujeres que fueron maltratadas y sufren este síndrome, muestran una incapacidad para denunciar los hechos, incluso las denuncias por la vía penal ante la autoridad judicial o policial.

Son retiradas por las propias víctimas antes de que se traduzcan en sanciones efectivas para los propios agresores, por lo que se crea un círculo vicioso que mantiene agresiones y hace que la víctima entre en un estado de progresivo deterioro de tipo personal.

Estamos ante una grave enfermedad social. La mayor parte de los casos de violencia no son denunciados y es difícil entender como muchas mujeres de cualquier estrato social suelen sufrir en silencio vejaciones. Todo esto nada tiene que ver con el amor y si con dependencias extremas de la pareja.

Muchas prometen ante el juez que no volverá a suceder y el ciclo podemos ver como se repite algunas veces hasta el punto de matar a la pareja.

La propia sociedad debemos ayudar a que esta lacra desaparezca, debiendo denunciar sin tapujos los casos en que veamos este tipo de violencia. Ya que el Síndrome de Estocolmo Doméstico no es algo privado, forma parte de un esquema de dominación que se acepta de manera natural pero que afecta a muchas mujeres.

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